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Antonio Ozores

Uno de los maestros del humor surrealista español

 

 

 

Antonio Ozores Puchol nació el 24 de agosto de 1928 en Burjassot (Valencia). Sus padres, Mariano Ozores y Luisa Puchol, eran descendientes de varias generaciones de actores. Se casaron en 1920 y tuvieron tres hijos varones, José Luis, "Peliche" (1922), Mariano (1926), director y guionista clave en la etapa del "destape", y Antonio, que también siguió los pasos de sus padres y debutó, a los 8 años de edad, en un teatro de barcelona haciendo, en catalán, "Els Pastorets", y pasó su infancia de pueblo en pueblo con la Compañía de Comedias Cómicas Puchol-Ozores, con la que hizo numerosas comedias. En 1950, debutó en el cine con "El último caballo", al lado de Fernando Fernán Gómez, Conchita Montes y Julia Caba Alba. Sería la primera de las 168 películas en las que intervendría. En 1958, se casó con la también actriz Elisa Montes, hermana de Emma Penella y Terele Pávez, con la que tuvo a su única hija, Emma, nacida en 1966. Al poco, la pareja se separó, aunque no consiguieron el divorcio hasta 20 años después. La relación acabó tan mal que, en una entrevista, Ozores afirmó: "Afortunadamente me separé de Elisa hace más de 40 años. Lo único que me queda hacia mi ex mujer es rencor porque se portó muy mal con Emma y eso no se me podrá olvidar nunca". Pese a los problemas personales, el actor dejaba las penas en casa y se esforzaba por hacer reír a los demás, que era lo que más le ha gustado en la vida. De ahí, que a partir de los años 50 se especializara en registros cómicos, en los que su desgarbado porte y su hablar anárquico y surrealista, así como su capacidad para la improvisación se convirtieron en su marca de identidad artística.

 

En 1952, junto a su padre y sus dos hermanos, había publicado chistes en la famosa revista de humor "La Codorniz", dibujos que años después recuperó para estamparlos en camisetas, bolsos y joyas, lo que le ayudaba a redondear una economía en tiempos en los que ser actor no era sinónimo de riqueza.

 

Presentador del primer concurso de televisión

 

Durante su juventud, salió a menudo de parranda con otros actores como Paco Rabal o Fernando Fernán Gómez, con los que las juergas duraban hasta altas horas de la madrugada. Con su hermano José Luis presentó en 1956 "Piense, acierte y premio", considerado el primer concurso televisivo, y protagonizó la primera serie de TVE titulada "¡Qué felices somos!". En aquellos años en que se rodaba con poco presupuesto, Ozores llegó a trabajar hasta en tres películas a la vez. "Era tan duro y estaba tan cansado que me iba a un rodaje y me dormía. Al despertarme, preguntaba: '¿Qué película es ésta?', me decían el título y ya me hacía con ella", explicaba. Ahí quedarán para siempre títulos emblemáticos como "Manolo guardia urbano" (1956), "¡Cómo está el servicio!" (1968) o "El turismo es un gran invento" (1968), en los que trabajó al lado de los más grandes como Concha Velasco, Tony Leblanc, Gracita Morales, Pepe Isbert, o Paco Martínez Soria. Ya en la segunda fase de su carrera cinematográfica, a finales de los 70, participó en casi todas las películas de su hermano Mariano, actor y productor de muchas de las películas del destape y el "landismo".

 

Cuando su hija cumplió 11 años, se fue a vivir con él y, desde entonces, han sido inseparables. Con tanto trabajo le costó apañárselas para cuidarla: "Lo pasé fatal porque entre función y función iba a casa a hacerle la cena, la dejaba acostada, volvía al trabajo... Desde luego mi hija tiene un estómago a prueba de bombas porque comía todas las tonterías que yo le cocinaba. Así está ella de sana, fuerte y llena de vida".

 

Compartió su vida con Maribel Tello durante unos años, pero la relación también se deterioró y, tras la separación, decidió anteponer la risa al sexo y al amor. "La gracia de vivir en pareja es jugar. Por ejemplo, en la cama les hablo de usted y les propongo decir mentiras. Un día una mujer aceptó y le dije: 'Tienes un culo gordísimo y la celulitis te desborda por los lados de la silla'... ¡Me dio un bofetón y se enfadó! No lo entiendo", así era su sentido del humor. En 1983, debutó en la dirección con "Los caraduros" y actuó junto a Fernando Esteso y Andrés Pajares en la comedia "Agítese antes de usarla", pero fue en 1986 cuando logró sus mayores cotas de popularidad gracias al concurso "Un, dos, tres... responda otra vez", donde daba vida a un personaje que explicaba cosas sin pies ni cabeza con una peculiar y atropellada forma de hablar y donde hizo famosa la coletilla "No, hija, no". Repitió en el concurso de Chicho Ibáñez Serrador en el 2004.

 

 

 

Radio, libros y la gestión del teatro Arlequín

Otra de sus facetas más conocidas fue la radio. Trabajó con Luis del Olmo desde 1985 hasta 1994 en "El Estado de la Nación", espacio del programa "Protagonistas" junto a Mingote, Tip y Coll, Gila, Forges, Chummy Chúmez o Manuel Summers. Tras aparecer  por última vez en la gran pantalla en "El pelotazo nacional" (1993), se dedicó a escribir y dirigir obras de teatro -"Achipé, achipé" o "Mientes con todos tus dientes"-, editó varios libros -"La profesión más antigua del mundo" o "Antonio Ozores. Su autobiografía"- y, gestionaba junto a su hija el teatro Arlequín de Madrid, donde estrenó "El último que apague la luz". Le gustaba decir que era "un hombre muy vago. No quiero trabajar, aunque siempre tengo que hacerlo". El dinero le servía para completar la pensión de 810 euros que percibía, aunque él, con su estrafalario sentido del humor aseguraba que "como soy un señor mayor y he ganado mucho dinero, tengo para jamón de York y pan hasta que me muera".

 

Durante los últimos años su hija Emma se había convertido en su principal apoyo, la persona que le acompañaba a todas partes: "Es absolutamente anormal porque tiene una bondad innata, un gran sentido del humor, es muy buena gente y quiere a todo el mundo", decía de la joven, que ha seguido sus pasos, al igual que su prima, Adriana, hija del ya fallecido José Luis. En la faceta sentimental, Ozores bromeaba diciendo que esperaba "a una chica guapa, alta, de ojos claros, inteligente y más joven que yo. Pero como no llega, me quedo con mi perra, llamada No sé, a la que considero mi señora porque la quiero muchísimo. Creo que el perro y el hombre son los únicos animales que mueven el rabo cuando están contentos".

 

Un homenaje al que ya no podría asistir

Consciente de lo muchos homenajes que le estaban dando en vida -el 31 de mayo del 2010 le dieron, en el VII Festival de Cine de Alicante, el Premio a Toda una Vida, que ya no pudo recibir personalmente-, solía comentar que "he trabajado muchísimo y quedamos pocos, porque todos se han muerto. Me da igual cómo vaya a ser recordado porque como no voy a estar, que piensen lo que quieran". Durante muchos años se le denominó "el Groucho Marx español" y se le comparaba con Charles Chaplin, porque actuaba, escribía y dirigía.

 

El actor falleció al mediodía del 12 de mayo del 2010 en la Clínica Oncológica Anderson, de Madrid, tras perder una dura batalla contra el cáncer.

 
 
 

 

 

 

 

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