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Blake Edwards

Genio de la comedia cinematográfica

 

 

 

William Blake Crump nació el 26 de julio de 1922 en Tulsa, Oklahoma (EEUU). Fue el único hijo del escritor Donald Crump y de su esposa, Lillian, una millonaria y filántropa norteamericana que pidió el divorcio a los cuatro años del nacimiento del pequeño. Poco después, Lillian contrajo segundas nupcias con Jack Edwards, un ex actor, escritor y asistente de producción que adoptó al pequeño Blake y que fue el responsable de meterle el gusanillo del cine en el cuerpo.

 

De hecho, su abuelastro fue J. Gordon Edwards, un director legendario en Hollywood que trabajó para los estudios Fox en la época del cine mudo. De pequeño, Blake correteaba y jugaba entre los decorados de Hollywood y tenía como compañeros de escuela a niños que eran hijos de otras grandes estrellas del cine. Tras graduarse en el Beverly Hills High School se enroló en el ejército durante la II Guerra Mundial y, posteriormente, se matriculó en Literatura en la Universidad de Los Ángeles, carrera que nunca terminó porque probó suerte en el mundo del espectáculo.

 

Compañero de piso del actor Mickey Rooney

 

Sus comienzos se produjeron cuando una de sus novias de juventud le pidió que echara un vistazo a un guión que estaba escribiendo para la radio. Para sorpresa de la chica, Blake lo rehizo de cabo a rabo, pero el director de la emisora quedó tan contento que le propuso convertirse en su agente y Blake empezó a escribir guiones policiacos y de aventuras para la radio y la televisión. Como el dinero escaseaba, compartió durante un tiempo un apartamento con el legendario actor Mickey Rooney, pero pronto empezó a ganarse bastante bien la vida porque debutó como actor, en 1942, con la película "Diez héroes de West Point". Se dedicó a esta profesión durante seis años, trabajando a las órdenes de directores tan prestigiosos como William Wyler, Otto Preminger o John Ford, entre otros.

 

A finales de los años 40 empezó a escribir guiones para distintos directores hasta convertirse en la mano derecha de Richard Quine, con el que trabajó en "Mi hermana Elena" (1954). Durante el rodaje de la película se casó con la actriz Patricia Walker, con la que tuvo a sus dos hijos mayores, la actriz Jennifer Edwards (1957) y el director Geoffrey Edwards (1959).

 

En 1955, dirigió su primera película, "Bring your smile along", pero tendrían que pasar seis años más hasta crear una de sus obras maestras -"Desayuno con diamantes"-, que convirtió en mito a Audrey Hepburn por su papel de Holly Golightly. Entre las curiosidades del filme, cabe destacar que, al principio, Marilyn Monroe tenía que ser la protagonista por expreso deseo del autor, Truman Capote, pero el director optó por Audrey. En la novela, Holly era bisexual, pero al contratar a Hepburn se obvió ese matiz en la película. Por otra parte, la mítica canción "Moon River", compuesta por Henry Mancini, fue escrita expresamente para Audrey que no sabía cantar, de ahí que la escena de la guitarra fuera casi eliminada, pero gracias al empeño de la actriz se mantuvo en la película, convirtiéndose en una de las escenas míticas de un filme en el que aparecía José Luis de Vilallonga como el prometido brasileño de la protagonista.

 

 

 

 

La dramática "Días de vino y rosas" y la hilarante "El guateque"

 

"Desayuno con diamantes" catapultó a Blake Edwars como genio de la comedia elegante y sofisticada, estilo que abandonó temporalmente para adentrarse con maestría en el drama con "Días de vino y rosas" (1962), por el que ganó la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián, y cuyos protagonistas, Lee Remick y Jack Lemmon, obtuvieron los dos Oscar a la mejor interpretación. En 1965, dirigió la disparatada comedia "La carrera del siglo" con Tony Curtis y Nathalie Wood, y, tres años después, rescató del anonimato a Peter Sellers para protagonizar "El guateque", uno de sus trabajos más memorables. Con Sellers volvió a contar en seis ocasiones más para dar vida al disparatado inspector Clouseau en la popularísima serie de películas de "La pantera rosa" (1963).

 

Entre Sellers y Edwards se estableció una relación que rozaba lo patológico, tal y como el director relataría posteriormente: "Peter no era un excéntrico. Oía voces, hablaba con Dios y tenía conversaciones diarias con su madre muerta. Eso es locura". Durante su vida, Blake fue un hombre discreto, sociable, algo tímido y fiel a sus amigos como, por ejemplo, Henry Mancini, compositor con el que colaboró durante más de tres décadas y que le hizo alguna de las bandas sonoras más memorables de la historia del cine. En las múltiples fiestas a las que acudía en Hollywood conoció a Julie Andrews, la actriz inglesa que se hizo famosa por dar vida a Mary Poppins, pero la cosa no pasó de ahí porque ambos estaban entonces casados. En 1967, tras su divorcio de Patricia, Blake necesitó la ayuda de un psicoterapeuta, que se quedó lívido cuando le oyó decir que Julie era "tan dulce que debe tener violetas entre sus piernas". Aquel comentario le hizo tanta gracia a la actriz, que le envió un ramo de violetas e iniciaron un romance, que concluyó en matrimonio en 1969. Julie aportó a esta unión una hija previa, Emma Walton. Tras la boda, la actriz se convirtió en la gran musa del realizador, trabajando juntos en ocho ocasiones: "Darling Lili" (1970), "10, la mujer perfecta" (1979), "S.O.B." (1981) o "Víctor o Victoria" (1982), por la que consiguió su única candidatura al Oscar, aunque al mejor guión. Curiosamente, "10, la mujer perfecta" fue el taquillero lanzamiento que convirtió en mito sexual a Bo Derek, si bien la actriz desaprovechó esa gran oportunidad al elegir después papeles mediocres.

 

Durante su matrimonio con Julie Andrews la pareja no pudo tener hijos biológicos, pero adoptaron a dos niñas vietnamitas: Amy (1974) y Joanna (1975), que se convirtieron en la gran alegría de la familia. El director, que las quería mucho, llegó a comentar que, sin ellas, su vida "no tendría mucho sentido, son mi mayor apoyo, mi sentido de la vida y mis mayores críticas. Además, me han ayudado a soportar un poco mejor el síndrome de fatiga crónica", una enfermedad que Edwards padeció durante más de 15 años y que plasmó en el documental "I remember me".

 

Un Óscar honorífico a toda su carrera

En los 80 y los 90, dirigió productos de escasa calidad como "Cita a ciegas" (1987) o "Una rubia muy dudosa" (1991), hasta que, en el 2004, decidió poner punto final a su carrera con "El hijo de la Pantera Rosa", en la que el cómico italiano Roberto Benigni recuperó el papel de Sellers. Ese mismo año, cuando ya estaba un tanto achacoso, se le concedió un Oscar honorífico por toda su carrera. Desde entonces, apareció poquísimas veces en público. Prefería quedarse en casa, dando rienda suelta a su vena sarcástica con viejos amigos de la época dorada de Hollywood o disfrutando de la compañía de Julia Andrews, su gran amor durante algo más de 40 años.

 

El 15 de diciembre del 2010, Blake Edwards falleció a los 88 años por complicaciones de una neumonía en Santa Mónica (California), acompañado por sus cuatro hijos y su mujer, Julie, quien declaró: "Fue el hombre más excepcional que he conocido y fue mi compañero. Lo vamos a extrañar más de lo que se pueda decir y estará para siempre en nuestros corazones".

 
 
 

 

 

 

 

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