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David Bowie

Artista camaleónico e icono del pop

 

 

 

David Robert Jones nació el 8 de enero de 1947 en Brixton, distrito del sur de Londres. Su padre, Haywood Stenton Jones, era un relaciones públicas que ya tenía una hija, Annette, de un matrimonio anterior. En 1946, tras haber roto con su mujer, pero sin haberse divorciado, conoció a Margaret Mary Burns, una acomodadora de cine que también tenía otro hijo, Terry. La pareja se casó a los ocho meses del nacimiento de David.

 

Hasta los 6 años, estudió en la Stockwell Infants School y, en 1953, después de que la familia se mudara a un barrio cercano —Bromley—, fue alumno de la Burnt Junior Scholl, de cuyo coro formaba parte y donde destacó por su manera de bailar. «Sorprendente», según sus profesores, para un niño de su edad. A los 9 años, su vida cambió cuando su padre le regaló una colección de discos de artistas como The Platters, Fats Domino, Little Richard y Elvis Presley. El impacto que le produjo éste último fue enorme, como si hubiera «escuchado a Dios»,

explicó años más tarde, todavía impresionado por «el enorme poder de la música». A los 12 años, después de que su hermano le hubiera introducido en el jazz, sus padres le regalaron un saxofón, uno de los muchos instrumentos que aprendería a tocar.

 

En 1962, vivió un grave incidente. En una pelea por una chica con uno de sus mejores amigos, George Underwood, éste le propinó un puñetazo, con tan mala suerte que el anillo que llevaba impactó en su ojo izquierdo. Estuvo a punto de perder la visión de ese ojo, pero, tras una operación y cuatro meses de hospitalización, se lo salvaron, aunque la pupila le quedó permanentemente dilatada, dándole un aspecto muy característico a sus ojos, que parecen de distinto color.

 

A los 15 años, formó su primera banda, la Konrads, entre cuyos componentes estaba Underwood, con el que mantuvo la amistad. Sería la primera formación de una larga lista —David Jones and The King Bees, Manish Boy y Lower Third— con las que intentó hacerse un espacio en el mundo de la música, tras decirles a sus padres que dejaba los estudios. La suerte se le mostró esquiva hasta que, en 1966, conoció a Ken Pitt, un mánager que le consiguió su primer contrato en solitario y le sugirió que cambiara de nombre, ya que había otro artista llamado Davy Jones, el líder de The Monkees. Adoptó el apellido Bowie en honor a un personaje del filme «El Álamo», Jim Bowie.

 

«Space Oddity», su primer single de éxito

 

Pitt y él vivían en la misma casa y surgieron rumores de que mantenían una relación. El mánager lo negó, pero una vez comentó que «a David le gustaba quitarse la ropa y sentarse en el suelo con las piernas cruzadas rodeado de altavoces o andar desnudo por el piso». Su primer disco de larga duración, «David Bowie» (1967), no tuvo éxito comercial, pero llamó la atención de Lindsay Kemp. El prestigioso mimo y coreógrafo le enseñó al músico, según explicó el propio Kemp, a «exteriorizarse más a sí mismo. Le permití liberar su ángel y demonio interiores». Se rumoreó que fueron amantes y debieron serlo, aunque, al mismo tiempo, Bowie se emparejó con Hermione Farthingale, guitarra de una de sus bandas. En 1969, Bowie logró su primer éxito con «Space Oddity», un single sobre un astronauta que salió cinco días antes de que el Apolo XI llegara a la Luna y fue el tema que usó la BBC para cubrir el alunizaje, encaramándose en la lista de los más vendidos.

 

Un año antes, en 1968, había conocido a Angie Barnett, una actriz y modelo que se sintió inmediatamente atraída por el cantante. «Era muy guapo, hermoso, con una cara de ángel rodeada de rizos. Y, encima, era un semental», aseguró tiempo después. La noche antes de su boda, en marzo de 1970, compartieron cama con un amigo, actividad que practicaron durante toda su relación, acostándose  indistintamente  con hombres y mujeres. Al año siguiente, tuvieron a su único hijo en común, Duncan Zowie. Angela fue un puntal decisivo en la carrera del artista, quien escogía la ropa, asesoraba cómo moverse en el escenario e incluso le animó a potenciar su «look» andrógino. Su esposa también cuidó del hermano de Bowie, aquejado de esquizofrenia, enfermedad que aterraba al artista. Ambiguo por antonomasia, Bowie iba a encontrar en ese rasgo de su personalidad su característica como artista. En 1971, sorprendió a los críticos musicales de EEUU durante la promoción de «The Man Who Sold the World» dando las entrevistas con el vestido de mujer que lucía en la portada de ese disco. Pero su gran momento llegó el 6 de julio de 1972, cuando intervino en «Top of the Pops», un programa de la BBC de enorme audiencia. Hacía sólo cinco años que se había legalizado la homosexualidad en Gran Bretaña y apenas seis días de la celebración de la primera marcha del Orgullo Gay en Londres, cuando Bowie salió por la tele convertido en Ziggy Stardust, interpretando el tema «Starman», del álbum «The rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars», editado un mes antes. Y estalló el escándalo ante la visión de aquel supuesto extraterrestre bisexual que proclamaba haber venido para salvar al mundo. Bowie había construido el que durante unos años fue su álter ego mezclando a Vince Taylor —un roquero que decía ser el evangelista Mateo—, las «drags queen» de Andy Warhol y la estética de «La naranja mecánica». El resultado fue un ser delgadísimo, maquillado al estilo del teatro japonés, vestido con apretados y coloridos monos y unas aparatosas botas de plataforma. Una imagen tan rompedora en lo visual que se convirtió en referencia del «glam-rock», un movimiento musical que intentaba aunar las esencias del pop con la contundencia del punk y que marcó la música de artistas contemporáneos y de muchos venideros. Pero, conforme acumulaba polémicas con sus apariciones, Ziggy empezaba a «comerse» a Bowie. El extremado abuso de alcohol, drogas y sexo que el artista hizo esos años ayudaron a que la personalidad del cantante se viera muy afectada. «Ziggy no me dejó solo durante años. Entonces fue cuando todo empezó a ir peor», reconocería más tarde. Hasta que, en 1973, tras una gira llena de escándalos como cuando simuló una felación al guitarrista Michael Ronson, Bowie decidió deshacerse del personaje antes de que el extraterrestre de pelo panocha acabase con él.

 

Vivió el infierno de la cocaína y el alcohol

 

 «Muerto» Ziggy, Bowie se fue a EEUU y, con su capacidad camaleónica para transformarse, dio el primero de los muchos giros que efectuaría en el transcurso de su carrera. Grabó con John Lennon el tema «Fame» (1975), en una época de descenso a los infiernos: aumentó el consumo de drogas, no dormía, apenas se alimentaba de leche y empezaba a obsesionarse con el ocultismo y el nazismo. Decía que el demonio vivía en su piscina y que «Hitler fue una de las primeras estrellas del rock. Fíjate en algunas de sus apariciones y mira cómo se mueve. Era tan bueno como Jagger». Años después admitió que sus abusos le habían pasado factura. «Tengo agujeros increíbles en mi memoria, por ello cuando estoy en un concierto necesito leer las letras de mis canciones», decía. En 1976, se mudó a Suiza para concentrarse en la música y allí empezó a dedicar parte de su gran fortuna a coleccionar arte contemporáneo. Aunque más enganchado a las drogas que nunca, siguió sacando discos. Afortunadamente, en 1976, decidió trasladarse a Berlín para desintoxicarse. En la capital alemana compartió piso con Iggy Pop, para quien escribió la letra y la música de su disco debut «The idiot». Desde allí lanzó su conocida «Berlin Trilogy».

 

Tras dejar Alemania, Bowie y Angie se divorciaron en 1980. Uno de los motivos de la ruptura fue el romance que, según se dice, Bowie tuvo con Jagger. Tras una dura batalla judicial, el juez dio la custodia del hijo al cantante, quien se refería a su exesposa como «la mujer que más he odiado en mi vida». En esa nueva década su estilo fue más discreto y reposado, con grandes éxitos como «Let's dance», «Modern Love» y «China Girl». En el teatro destacó con la obra «El hombre elefante» y, en el cine, ha intervenido en filmes como «El ansia», «Feliz Navidad, Mr. Lawrence», «Principiantes», «Dentro del laberinto» y «Zoolander», entre otras. En 1989, abandonó su carrera como solista para formar el cuarteto de pop rock Tin Machine, experimento que duró un par de años.

 

 

 

Casado con la bella modelo somalí Imán

En 1990, tras dos años de relación con la bailarina Melissa Hurley, su peluquero le montó una cita a ciegas con otra clienta, la exótica modelo somalí Imán, 10 años más joven que él y de la que se enamoró a primera vista. «Aquella misma noche empecé a pensar en el nombre de nuestros futuros hijos», confesaría años después, asegurando también que «menos mal que la conocí cuando tenía encarrilados mis pasos. Antes llevaba una vida de auténtica locura». Dos años después de iniciar su convivencia, el cantante le propuso matrimonio mientras navegaban por el Sena. Se casaron en abril de 1992 y, desde entonces, no ha vuelto a probar las drogas. En agosto del 2000 nació su primera y única hija en común, Alexandria Zahra, a la que llaman Lexi. La exmodelo tiene otra hija de una unión anterior, Zulekha, de 35 años.

 

Rechazó la Orden del Imperio Británico

Tras la publicación, en el 2003, de «Reality», su último álbum hasta la fecha, el cantante se negó a ser condecorado como comandante de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II: «No me he pasado la vida trabajando para eso», aunque si aceptó ser galardonado por el Gobierno francés. Al año siguiente, interrumpió su gira por un infarto y, desde entonces, decidió tomarse la vida de forma relajada. En el 2006, recibió el Grammy por toda su carrera.

 

Con mansiones en Londres, Beverly Hills y Bahamas, Bowie vive en su lujoso apartamento de Nueva York con su mujer y su hija. Su matrimonio con Imán sigue igual de sólido que al principio. «El nuestro es un amor de los que surgen una vez cada millón de años», asegura un hombre que su esposa define como «un caballero de los pies a la cabeza». Aunque retirado de los escenarios, el cantante apareció en noviembre del 2007 en un episodio especial de la serie de dibujos animados «Bob Esponja»; ha acompañado a músicos muy famosos en actuaciones puntuales, como Lou Reed; intervino en la película «El truco final», de Christopher Nolan; se le ha visto en alguna que otra fiesta y acudió al estreno de «Moon» (2009), la película de ciencia ficción de su hijo, Duncan, quien, quizás por los excesos de su padre, ni bebe ni fuma ni ha probado las drogas y hace del anonimato, militancia.

 

A principios de octubre de 2015, saltó la noticia de que Bowie había grabado, por primera vez en veinte años, una canción para la serie de televisión «The Last Panthers». Unas semanas después, John Giddings, su agente, aseguraba a un medio que Bowie no volvería a actuar nunca más. A finales del mismo mes, el propio David anunció en su página web el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio, Blackstar, que coincidiría con su cumpleaños, el 8 de enero de 2016.

 

El 10 de enero de 2016, dos días después de su 69 cumpleaños y la publicación de Blackstar, murió de un cáncer de hígado en su apartamento de Nueva York. Se le había diagnosticado dieciocho meses antes, pero no lo había hecho público. El director de teatro belga Ivo van Hove, quien había trabajado con el cantante en el musical Off-Broadway Lazarus, explicó que Bowie no pudo asistir a los ensayos debido a la enfermedad. Comentó que Bowie siguió trabajando durante el proceso de la misma.

 
 
 

 

 

 

 

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