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Ian Fleming

Novelista y creador de James Bond

 

 

 

Ian Lancaster Fleming nació en Londres el 28 de mayo de 1908. Era el segundo de los cuatro hijos de Evelyn Saint Croix Rose y Valentine Fleming, terrateniente de Oxfordshire, parlamentario e hijo de un banquero escocés. La familia del escritor tenía dinero y gozaba de un gran reconocimiento social, por lo que, cuando el padre de Ian murió en la I Guerra Mundial, el propio Winston Churchill escribió su obituario en "The Times". A punto de cumplir los 9 años, la figura del padre marcó a Ian toda la vida. Su madre, aunque joven, no volvió a casarse para no perder la herencia del marido.

 

Creció a la sombra de su hermano mayor, Peter

 

Su infancia estuvo condicionada por su papel de segundón, a la sombra de su "perfecto" hermano mayor, Peter, un excelente estudiante. Ian era todo lo contrario. Expulsado del exclusivo de Eton y de la academia militar de Sandhurst por sus continuos escarceos amorosos, su enérgica madre acabó mandándolo a estudiar a Kitzbuhel, un pequeño pueblo de Austria. Allí, alejado de la presión de tener que ser como su hermano, empezó a destacar por su ingenio y sociabilidad y se preparó, aunque sin éxito, para entrar en el cuerpo diplomático. Aficionado a la escritura de historias cortas y poemas, Ian siguió los pasos de su hermano Peter y se hizo periodista. Por recomendación de su madre, entró en la agencia Reuters, donde, según él, aprendió a "escribir deprisa y, sobre todo, a ser preciso". Impresionó a sus compañeros con sus crónicas sobre un juicio que se celebraba en Rusia. Sin embargo, seguía siendo el hermano de Peter Fleming, periodista de prestigio que recorría el mundo enviando sus reportajes desde los países más exóticos.

 

Fiestas gastronómicas

 

Además de no motivarle demasiado el hecho de ser siempre "el otro Fleming", Ian descubrió que el sueldo de periodista no daba para vivir holgadamente. Buscó fortuna en los negocios y comenzó a trabajar en banca. Aquel empleo no le gustaba, pero le permitía costear las fiestas gastronómicas que celebraba en su casa de Ebury Street. Con su grupo de amistades -conocido como Le Cercle-, Fleming apostaba, bebía, comía y amaba con avidez. De esa época data una frase -muy "bondiana"- dicha por una de sus amantes: "Para Ian, las mujeres eran como croquetas de pescado. Le gustaban mucho, pero nunca fingió que hubiera ninguna mística en comérselas".

 

En 1939, se alistó y obtuvo un empleo en el departamento de Inteligencia Naval para el que comenzó a realizar algunas misiones de poca importancia hasta convertirse en la mano derecha de uno de los mejores espías británicos, el almirante John Godfrey. Desde su cargo, llegó a idear una de las misiones más célebres -aunque nunca se llegó a realizar- de la II Guerra Mundial: la Operación Ruthless, pensada para capturar la máquina "Enigma", que los alemanes usaban para codificar su mensajes.

 

Su exquisita educación y su simpatía le ayudaron a desempeñar su papel de espía con gran eficacia. Por ejemplo, en 1940, él podía estar cenando en los restaurantes más lujosos y, a la vez, preparar la huida del rey Zog de Albania. Por aquella época, Fleming comenzaba a escribir regularmente. Se trataba de los informes para su departamento, pero, en ellos, ya se notaba un estilo ameno y directo. Incluso llegó a escribir un memorándum sobre cómo sentar las bases del OSS, las futura CIA, trabajó por el que fue recompensado con un revólver grabado en el que ponía "For Special Services".

 

 

 

 

Un espía invencible, sarcástico y seductor

Como mano derecha del almirante Godfrey, Fleming conoció a personajes como el famoso espía canadiense William Stephenson, en cuya figura se dice que se inspiró para crear a su personaje, James Bond, un agente secreto al servicio de Su Majestad invencible, sarcástico y seductor, conocido en el mundo entero por la combinación numérica 007, que le otorgaba licencia para matar. Le puso ese nombre "breve y poco romántico, pero masculino", copiándolo del de un famoso ornitólogo norteamericano, autor del clásico "Ave de las Indias Occidentales", al que le escribió: "A cambio de usar su nombre puede usted ponerle el mío al pájaro más feo que vea". En la última etapa de la guerra, Fleming dirigió la Unidad de Asalto 30, un grupo de comandos especiales.

 

En 1945, Ian Fleming viajó a Jamaica para una conferencia naval y se enamoró de la isla. Se prometió que, acabada la guerra, volvería para quedarse. Compró un terreno y diseñó una casa a la que llamó "Goldeneye", en honor a una operación que había ideado durante la guerra y que consistía en bloquear todos los puertos españoles en caso de que Hitler hubiera atacado Gibraltar. Tras la guerra, Fleming aceptó un trabajo en un periódico, pero con la condición de poder pasar el invierno en Jamaica. Durante 6 años, viajó cada invierno a la isla, donde disfrutó de todos los placeres hasta que, en 1952, su vida cambió.

 

Anne Rothermere, esposa de un vizconde con la que Ian había vivido un intermitente romance durante años, se quedó embarazada y él asumió la responsabilidad de casarse. No había cumplido los 44 años y, mientras esperaba en Jamaica a que el divorcio de Anne se hiciera efectivo, escribió el primer esbozo de "Casino Royale", primera novela de James Bond

 

Escribió 14 libros con James Bond

No tuvo problemas para encontrar editor para un libro que fue un éxito arollador y que, además, ayudó a Fleming a encontrar su vocación y un modo de ganar dinero que le permitía seguir pasando largas temporadas en Jamaica. Durante 12 años, escribió 14 libros de James Bond. De ellos, dos eran un compendio de relatos cortos -"Sólo para tus ojos" y "Octopussy"-, pero también publicó un libro de viajes, uno de terror y uno infantil para su hijo, Casper, que se tituló "Chitty Chitty Bang Bang" y que fue llevado al cine en 1968. Antes, Ian Fleming ya había visto a su personaje más célebre en la pantalla gracias a las adaptaciones de varias de sus aventuras, como "Dr. No", "Desde Rusia con amor" o "Goldfinger", todas ellas interpretadas por Sean Connery, Fleming vio a Roger Moore encanando a James Bond en una modesta adaptación televisiva, pero no llegó a ver la encarnación de otros 007 como Timothy Dalton, Pierce Brosnan o Daniel Craig.

 

Alcohol, tabaco y comidas copiosas

 

La intensa vida de Fleming, que incluía alcohol, tabaco y comidas copiosas, minó su salud a finales de los 50. Lejos de cuidarse, el escritor continuó con sus nocivos hábitos mientras, para colmo, su matrimonio se hundía. En 1964, un fortísimo catarro combinado con una pleuresía le dejaron muy débil durante todo el invierno. En verano, su madre falleció, dejándole una pequeña fortuna que ya no necesitaba, pues había conseguido hacerse más rico que sus padres. Los médicos le recomendaron no asistir al funeral, pero él fue, lo que no le hizo ningún bien a su salud. La única manera que el autor encontró de luchar contra la enfermedad fue escribiendo unas curiosas cartas en las que protestaba por su estado, y que, obviamente, no sirvieron de nada. Ian Fleming falleció el 12 de agosto de 1964 a los 56 años. Fue enterrado en Sevenhampton, Inglaterra. Junto a él yacen también su esposa, fallecida en 1981, y su único hijo, Casper, que murió en 1975 por sobredosis de droga.

 
 
 
 
 

 

 

 

 

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