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Maribel Verdú

Popular actriz española

 

 

 

María Isabel Verdú Rollán nació el 2 de octubre de 1970 en Madrid. Fue la primera de las tres hijas de Gregorio, un vendedor de coches e Isabel, ama de casa y modelo ocasional. El 2 de noviembre de 1975, pocos días antes de que Francisco Franco muriera, nacieron sus hermanas gemelas, Carlota y Marina. "En mi familia fui la primera nieta, la primera sobrina, la primera hija. De repente, nacieron mis hermanas y toda la atención se desvió hacia ellas", ha desvelado la actriz en "Maribel Verdú", biografía escrita por la periodista Nuria Vidal y editada por Plaza & Janés. Pero, por suerte, Bel, como la llaman en casa, superó pronto sus celos. Estudió en el Colegio Santo Ángel de la Guardia, donde habían estudiado su madre, sus tías y su abuela. Eso motivó que, como sus padres vivían a las afueras de Madrid, Maribel se fuera a vivir a casa de sus abuelos, que estaba al lado del cole. La rigidez de su abuelo, militar, se contrarrestaba con la dulzura de su abuela. Estudiante poco aplicada pero artista precoz, en diciembre de 1978 "se subió al escenario de su colegio para representar "Los habladores", uno de los "Entremeses" de Cervantes, dirigido ¡por ella misma! a sus 8 añitos", sigue explicando el libro. Ávida lectora de clásicos de la literatura española y espectadora de las series que entonces hacían furor -le gustaba especialmente "Los ángeles de Charlie"-, la adolescente Maribel Verdú soñaba con ser maniquí, como su madre. Con sólo 13 años, Maribel empezó como modelo publicitaria y, tras protagonizar varios anuncios, le dieron un papel en "El crimen del capitán Sánchez", episodio de "La huella del crimen" dirigido por Vicente Aranda.

 

Primer desnudo en el cine a los 14 años

 

Su debut en la gran pantalla se produjo al año siguiente, con "El sueño de Tánger", de Ricardo Franco, en la que compartió cartel con Fabio Testi y donde, pese a su juventud, dio cuenta de su aplomo ante las cámaras, ya que hizo su primer desnudo. "Con 14 años, no sólo era virgen, sino que no había tenido ningún novio. Yo lo he hecho todo antes en el cine que en la vida", ha explicado, añadiendo que "Ricardo me sacó cosas que ni yo misma sabía que tenía dentro". El fallecido realizador la volvió a dirigir en "La buena estrella" y se convirtió en uno de sus mejores amigos en el mundo del cine.

 

Tras dejar la escuela a los 15 años, Maribel Verdú tuvo un pequeño papel como niña-prostituta en "El orden cómico", de Álvaro Forqué, pero su primera interpretación de calado fue la de una yonqui en "27 horas" (1986), de Montxo Armendáriz. Ese mismo año, intervino en "El año de las luces", película sobre la Guerra Civil española donde trabó dos de las grandes amistades de su vida: el director Fernando Trueba y el actor Jorge Sanz. De éste último siempre ha dicho que es su "hermano del alma. Nunca le gusté y eso fue fantástico porque hemos podido ser amigos de verdad". Gracias a la película "La estanquera de Vallecas" (1987), de Eloy de la Iglesia, Maribel se convirtió en una de las actrices jóvenes con más tirón de la época. Durante el rodaje tuvo muy buena relación con la actriz Emma Penella, que le dio un sabio consejo: "Cuando estés trabajando con otra actriz piensa que eres mucho mejor... que eres Meryl Streep. Tienes que pensar que eres la única, la mejor, porque si no, te comen". Para entonces, había ganado popularidad gracias a series como "Segunda enseñanza" (1985) o "Turno de oficio" (1986). Un año después, durante la grabación de "Soldadito español" (1988), surgió el amor entre la actriz y el director Antonio Giménez Rico, que tenía 50 años. Al principio, la diferencia de edad no fue un problema, pero, poco a poco, acabaron por distanciarse. Rompieron, pero siguieron conservando una buena amistad. Dos años más tarde, se la relacionó con el tenista Emilio Sánchez Vicario, si bien ninguno de los dos lo confirmó oficialmente.

 

 

Estudiante de Ciencias Políticas en Nueva York

 

Tras acabar el bachillerato, siguió estudios en Los Ángeles durante dos años, donde desarrolló una gran afición por el baloncesto aunque no llegó a destacar por su habilidad con la pelota. Por el contrario, Obama se había revelado como un magnífico estudiante y, con 20 años, llegó a Nueva York, transferido a la Universidad de Columbia, donde se licenciaría en Ciencias Políticas en 1983. Su paso por la ciudad de los rascacielos no fue especialmente festivo y siempre ha hablado de Nueva York como un entorno hostil, por donde vagaba en solitario sin amigos ni conocidos. "Pasé aquellos años en la biblioteca. No me relacionaba. Vivía como un monje", ha explicado. Recién licenciado, encontró trabajo como consultor en la empresa Business International Corporation, lo que, de repente, le llevó a tener "una secretaria, un despacho y dinero en la cuenta". Cuando todo parecía apuntar a que Obama sería un joven tiburón de los negocios, en 1985, un anuncio en las páginas del diario "The New York Times" cambió el curso de su vida. Lo había puesto Gerald Kellman, un asistente social que trabajaba con personas desempleadas por la grave crisis de la siderurgia en Illinois e Indiana. Muchos de estos afectados vivían en el South Side de Chicago, un barrio considerado junto con el Harlem neoyorquino, la capital negra de EEUU. Como su equipo era sobre todo blanco, Kellman quería contratar a un negro. Cuando se vio con Barack, "en lugar de entrevistarle yo, fue él quien me entrevistó a mí", ha dicho Kellman de aquel joven entusiasta y magnético, a la búsqueda de su identidad Kellman le preguntó: "Qué es lo que más te enfada en el mundo" y él respondió: "La injusticia".

 

El duro golpe de la muerte de su abuela

 

"Amantes" (1991), que coprotagonizó con Jorge Sanz y Victoria Abril bajo dirección de Vicente Aranda, se convirtió en el filme más importante de su primera etapa cinematográfica, pero su rodaje coincidió con uno de los peores golpes de su vida, ya que falleció su abuela Isabel, lo que le supuso el "primer encuentro con la muerte. Me aterra hablar de ella. Me dio mucha pena que mi abuela no llegara a ver esta película. Se fue pensando que yo daba los besos en el cine a través del cristal. Que me besaran no lo llevaba bien".

 

En el plano sentimental, Maribel vivió seis años con el cámara Pablo Hernández, del que decía que se había "convertido en la persona más estable de mi vida y espero que dure mucho tiempo". Pero no fue así, ya que la actriz se enamoró del productor Pedro Larrañaga, al que conocía por la estrecha relación que siempre ha tenido con Amparo Larrañaga y Luis Merlo, y los padres de estos, Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo. "Yo siempre había pensado que no quería hijos ni casarme, pero surgió. Pedro me lo pidió y me hizo ilusión", por lo que en 1999 se convirtió en esposa de Pedro Larrañaga. Aunque claudicó a la idea de casarse, no lo hizo a la de tener hijos. Paradójicamente, el verano del 2011 se convirtió en abuela, ya que Carlos, el hijo que Larrañaga tuvo a los 17 años, fue padre. "Me hace ilusión, lo llevo muy bien. Es muy lindo", ha explicado en su biografía esta mujer vitalista, que asegura que el pesimismo hay que dejarlo para tiempos mejores.

 

Tras ser nominada al Goya por primera vez por su trabajo en "Amantes", Maribel participó en "Belle Époque", de Trueba, que se alzó con el Oscar a la mejor película extranjera en 1992. Aquel éxito hizo pensar que Verdú se convertiría en una de las estrellas del cine internacional, pero no fue así, si bien en la década de los 90 esta mujer alegre, práctica y obsesionada con la limpieza y la puntualidad, vivió un momento de gran popularidad en España gracias a la serie "Canguros" (1994 y 1997). Aunque sus actuaciones en el teatro y el cine eran cada vez más espaciadas, estuvo en filmes de calidad como "La celestina" (1996), de Gerardo Vera; "Carreteras secundarias" (1997) de E. Martínez Lázaro; "Frontera sur" (1998), de G. Herrero; "Goya en Burdeos" (1999), de Carlos Saura o "El portero" (2000), de Gonzalo Suárez, entre otros.

 

 

 

Una segunda época dorada en América Latina

Con el cambio de siglo, Maribel Verdú vivió una segunda época dorada haciendo películas en América latina, la primera de las cuales fue "Y tu mamá también", del mexicano Alfonso Cuarón, que tuvo una excelente acogida de público y crítica. Pero sería "El laberinto del fauno", (2006), una coproducción hispanoamericana dirigida por Guillermo del Toro, el éxito más rotundo de esta prolífica etapa, ya que se convirtió en el filme rodado en castellano más taquillero de la historia. Maribel obtuvo en México el Premio Ariel a la mejor actriz por su papel de Mercedes. Nominada de nuevo al Goya por esta película, el premio español se le seguía resistiendo. Lo consiguió dos años después por "Siete mesas de billar francés", de Gracia Querejeta.

 

"No me iría a Hollywood por nada del mundo"

Fuerte y vulnerable al mismo tiempo, Verdú ha trabajado con la mayoría de los mejores directores de cine españoles, con la excepción de pedro Almodóvar, pero eso, dice, "jamás me ha quitado el sueño". Como tampoco se lo quita Hollywood. "Por nada del mundo me trasladaría a vivir allí. Mi felicidad personal está por encima de todo, el trabajo viene después". Respetuosa con el medio ambiente, defensora de la causa saharaui y admiradora del movimiento 15-M, ha cedido su imagen para campañas de adopción de galgos o contra la violencia de género. Mala cocinera, el bocadillo de leche condensada y rodajas de plátano es uno de sus mejores recuerdos de la infancia. "Me lo daban cuando era buena, y cuando me portaba mal, lo que más odio del mundo, que es el membrillo", ha explicado esta mujer que, si sólo pudiera comer una cosa, elegiría "queso, pan y vino tinto". Imagen de Yves Saint Laurent, reconoce que se cuida yendo al gimnasio y usando "muchas cremas y potingues". El interés que siempre ha tenido por la medicina le llevó a entrar como socia en el hospital Xanit Internacional, en Benalmádena (Málaga), donde estuvo ingresado su suegro.

 

Tras un tiempo en el que los directores y productores parecían haberse olvidado de ella, la actriz madrileña, que el pasado 2 de octubre cumplió los 43 años, vuelve a estar presente en el panorama cinematográfico español. En este momento saborea la excelente acogida de "Blancanieves" película en blanco y negro y muda del director bilbaíno Pablo Berger, por la que recibió un Goya como mejor actriz de reparto, y que fue escogida como candidata española para los Oscar.

 
 
 

 

 

 

 

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